Para algunos este mes era el mes del fin,
el fin del mundo fue anunciado por ahí,
pero el mundo sigue girando,
aunque para muchos habrá sido el fin.
El fin de momentos compartidos,
el fin de risas y el comienzo de lágrimas,
el fin del tiempo o una pausa en los caminos,
el fin de una parte del mundo llegó para mí
y para otros muchos... hace tiempo ya.
Tiempos que se van y no regresan,
tiempos que no volverán,
tiempos que solo perduran en el corazón,
la cabeza y el alma.
Una vez más tocarán las campanadas,
pero no estarás aquí, seguirás sin venir,
no habrá teléfono que marcar,
no habrá deseos que murmurar...
Solo habrá lágrimas camufladas,
lágrimas que no rodarán,
o puede que al contrario
vuelvan a surgir a los ojos
y no puedan detenerse.
Todos los días me acuerdo de ti,
no es uno distinto de otro,
pero sí hay momentos que parecen pesar más...
Pesan más los recuerdos,
pesan más los deseos imposibles,
pesan más los ausentes,
pesa más el dolor de los presentes.
Pero a pesar de todo
y con el corazón en un puño
te diré que te echo de menos
y que seguiré esperando...
Mi mundo se derrumbó
no en esta, si no en otra ocasión.
Y que hago aquí, mirando al cielo...
