
Gracias por enseñarme que en la vida no se puede tener todo,
eso me ayudó a valorar todo lo que tuve o tengo.
Gracias por ser fuerte siempre,
aun cuando la vida te dio el peor golpe,
eso me ayudó y me enseñó
a ser fuerte y a seguir luchando.
Gracias, gracias, gracias...
todos suenan a poco, todos se quedan cortos.
Gracias por tener el valor de traernos al mundo
y trasmitirme, con todos y cada uno de tus actos,
que no importa lo que pase,
lo que haga, lo que diga...
por encima de todo y pase lo que pase,
siempre estarás ahí para ayudarme,
eso me ayudó a querer ser mejor cada día
para traerte únicamente alegrías.
Te quiero mamá, aunque nunca te lo diga.
Madrecita del alma querida.