martes, 18 de octubre de 2016

Siete años de lágrimas.

Y volvemos a sumar y volvemos a restar un año.

Han pasado otros 365 días de echarte de menos,
365 días de tenerte en nuestros corazones y cabezas,
365 días de no verte sonreír, de no escuchar tu voz,
365 días de no estar juntos en casa.

Miro tus fotos para verte sonreír,
veo tus vídeos para escuchar tu voz.

No importa el tiempo que tardemos en reunirnos,
te llevo por siempre en mi corazón, mi cabeza y mi alma,
en cada lágrima estás tú, en cada sonrisa estás tú,
en cada recuerdo, en cada momento...

Hoy nuevamente me encuentro lejos,
lejos de ese lugar donde no estás,
ese lugar simbólico donde llevar una flor en los días señalados,
ese lugar donde realizar un acto material que no significa nada,
el significado y lo importante lo llevo en el alma,
no importa donde estés, no importa donde esté,
siempre me acompaña, siempre me acompañas.

SIEMPRE EN MÍ. SIEMPRE EN NOSOTROS.

Una parte de mí.

sábado, 18 de junio de 2016

Pequeños detalles de grandes momentos.

Hoy es un día especial,
mi mejor amiga se va a casar,
después de unos cuantos kilómetros
y con el tiempo justo viajar,
me encamino hacia la iglesia para verla celebrar
este día tan hermoso que nos quieren regalar.

Un discurso emotivo que nos ha hecho llorar,
y con los que faltan,
en el corazón nos los vamos a llevar.

Nos vamos al banquete donde vamos a compartir,
bebida y comida que nos han de servir.
Pero eso no es todo lo que hay allí,
hay rincones y momentos para convivir,
pensados en nosotros que hemos de vivir,
este gran día en el que nos han querido incluir.

Es un día para los novios, que no han dejado ahí,
han hecho que cada instante sea especial para mí
y para todos los que están aquí.

No hemos sido espectadores de su gran día,
han hecho que todos seamos protagonistas,
con esos pequeños detalles pensados en nosotros.

Gracias por hacernos vivir un día tan especial.

Vamos a querernos.

jueves, 10 de marzo de 2016

Ayer, hoy, mañana y siempre.

Quisiera vivir como "ayer" cuando te seguía a todas partes,
cuando lloraba si no me llevabas contigo a vivir aventuras,
cuando las aventuras eran ir en el portabultos de
tu bh a explorar el barrio y las cercanías.

Quisiera vivir como "ayer" cuando aun estabas en mi vida,
cuando jugábamos a trincheras y peleábamos a almohadazos
entre risas y a veces incluso llantos...

Quisiera vivir como "ayer" cuando ya no tan niños,
nos hacíamos burla, nos dábamos rabia,
nos picábamos el uno al otro
y nos acusábamos mutuamente cuando mamá nos reñía.

Quisiera vivir como "ayer" cuando ya de adultos compartíamos ratos,
nos visitábamos en nuestras casas ya con el peque a nuestro lado,
cuando nos juntábamos al calor de nuestro hogar, con mamá y papá,
cuando sin falta soplábamos velas todos reunidos.

Pero no se puede vivir en el ayer, porque la vida pasa y pasa y no deja de correr,
y llega el hoy, en el que deberíamos juntarnos, cantar para que soplases la vela,
no sería un 36, solo una velita como siempre...

Pero ya nunca hay vela, ni hoy, ni en ningún mañana,
ni en los tuyos, ni en los míos, ni en los de papá, ni en los de mamá,
porque una vez lo intentamos, intentamos cantar y soplar,
pero nada tenía sentido con una cabecera vacía,
¿qué sentido tenía cantar cumpleaños feliz, cuando no era así?

Y hay cosas, días y momentos que no pueden ser completos,
porque la felicidad pierde el sentido cuando te falta un trocito del alma.

Aprendemos a vivir, seguimos existiendo, seguimos viviendo,
pero no podemos estar completos.

Y se acerca el mañana, y después de mañana puede que otro mañana,
pero no serán como el ayer.

Y viviremos momentos felices, pero con un dolor en el alma.

Siempre en mí, Siempre en nosotros.

Sin decirnos adiós...