En el año que cumplía 7 años perdí a la primera persona,
la bisabuela Celia era mayor y me recuerdo en la iglesia
junto a mis primas pequeñas.
Recuerdo su cara, su pelo cano, su silla de ruedas...
su carta guardada en paño de seda es lo que me queda.
A la edad de 13 años se fue mi abuelito Carlos
tras estar muy malito y quedarse muy delgadito.
Recuerdo su cara, y todas las fiestas alrededor de la mesa,
su bici, sus zapatillas, la huerta...
Ya siendo mayorcita, a la edad de 23 partió el abuelo Paco
y tía Delia después.
Recuerdo su cara, su sonrisa, el coche del abuelo,
las aventuras junto a él, las batallitas contadas...
Recuerdo su cara, su risa con los ojos entrecerrados,
los ratos al fresco en la amaca, las riñas por liantas...
Un par de meses faltaban pa cumplir los 24 cuando
el tío Alfredo partió y tras unos meses de cumplidos
la abuela Manuela le siguió.
Recuerdo su cara, su boina, sus palabras,
sus andares y sus manos...
Recuerdo su cara, sus paseos, sus charlas y consejos...
Y por si eso fuera poco al contar los 25 y sin previo aviso,
de golpe y de repente, te fuiste.
Recuerdo tu cara, tus ojos, tus pestañas, tu sonrisa, tu risa, tu olor...
recuerdo nuestras riñas, aventuras, charlillas...
recuerdo miles y millones de momentos desde que nací hasta que te perdí.
Un hermano perdí antes de que naciera,
un hermano que no conocí, pero que enterarme me creo pena.
Otro hermano nació un poco más tarde,
un hermano que conocí cuando contaba 4 años y nací yo.
Si el hermano que no conocí me dio pena,
el hermano que viví y perdí me desconsuela.
¿Por qué yo tengo que cumplirlos si tú no puedes?
No es entendible, no es razonable, no es consolable, no es olvidable...
Es rabia, es tristeza, es pena, es dolor, es lágrimas, es gritos ahogados...
es amor perdido.
Sigo esperando y siempre esperaré.
La tarde se ha puesto triste...
La vida es un círculo...

Qué contradicción: la muerte es algo tan frecuente y tan natural, y a la vez nos cuesta tanto asumirla...Es a causa de nuestra memoria, de nuestros sentimientos. El tiempo corre demasiado deprisa, tanto, que da miedo. Por eso lo único que nos queda es seguir andando, intentar vivirla al máximo: reír, llorar, sufrir, disfrutar..es un todo indivisible. Todos esos recuerdos merecieron la pena, haberles conocido y querido mereció la pena. Viven en ti, y eso, junto con la gente q aun sigue en tu vida y te quiere, es loq le da sentido a q sigas cumpliendo años, es loq te conforma como la persona q eres. El dolor forma parte de la vida y no seré yo quien te aconseje que lo entierres, tienes que sufrirlo...pero jamás pierdas ese rayito de esperanza que veo a veces asomar en tu mirada. Sabes, mejor q nadie, q loq vivas de ahora en adelante...merecerá la pena. Y yo estaré ahí para asegurarme :*
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