miércoles, 3 de julio de 2013

Sonreír.

Mamá, me encanta verte reír,
porque tu risa es silenciosa,
pero contagiosa.
Cada risa tuya,
desde hace un tiempo para acá
es escasa y más valiosa.

Siempre es bonito ver
a las personas que quieres reír
y más gratificante aún cuando tu chico,
contando una simple anécdota,
consigue que tras un día duro
y complicado,
todos se rían y se olviden,
aunque solo sea un instante de lo
que te tenía apenado.

Estas cosas te hacen pensar en lo especial
y fuertes que somos los seres humanos,
porque a pesar de todos los golpes,
a pesar de toda la pena,
tenemos la capacidad de dejarlo todo
un instante y reír sin preocuparte,
a pesar de que en algún momento pienses,
que jamás volverás a reír,
siempre habrá alguien que
consiga hacerte sonreír.

Simplemente gracias por estar ahí,
y hacernos por un instante sonreír.

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