y ni siquiera somos conscientes de ello, parece que lo haces
porque es necesario, son cosas que sirven y utilizas,
y poco a poco te vas aferrando a ellas sin darte cuenta
de la dependencia emocional que estás creando.
A veces cuando pierdes a alguien y ya nada te queda,
nada más que las cosas materiales y "sin importancia"
que en mayor o menor medida le pertenecían,
te aferras a ellas sin darte ni cuenta.
Y es cuando atisbas la posibilidad de perder esas
cosas materiales y "sin importancia" cuando te das
cuenta de la dependencia que te generan emocionalmente,
porque el echo de caber la posibilidad de perderlas
te parte de alguna manera el alma, te duele el corazón
y te dan unas tremendísimas ganas de llorar por ellas.
Es un pensamiento tan absurdo e irracional,
pero a la vez tan inevitable,
que el pensamiento gira entre la razón y la locura,
la razón de ver que son simplemente cosas
que ni te acercan ni te traen a esa persona que ya no está,
y la locura de sentir que pierdes algo muy importante,
algo sin lo que te destroza el alma pensar
que ya no podrás vivir.
Hoy siento que si lo pierdo, que si pierdo ese objeto al que,
sin ni siquiera darme cuenta me he aferrado de tal manera,
que pensar en no tenerlo más, en perderlo, me duele.
Absurdo e irracional, pero inevitable.
SIEMPRE EN MÍ.
SIEMPRE EN NOSOTROS.

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