No es un adiós, no lo será nunca,porque no te vas, te quedas,
te quedas en sus ojos, en su cara,
te quedas en nuestros recuerdos
y en nuestros corazones.
Hay tantas cosas que jamás olvidaré.
Jamás olvidaré el día que te conocí,
tú llegabas caminando así tranquilo y despreocupado,
- "Pepe"- sonreíste al ver a tu hijo y a mí a su lado,
no sabía quien eras, cuando te fuiste me dijo "es mi padre".
Jamás olvidaré llegar a tu casa y verte en el muro apoyado
con esa sonrisa pícara en los labios.
Jamás olvidaré verte en la huerta sembrando patatas,
regando pimientos, cogiendo tomates para mí.
Jamás olvidaré haber compartido contigo la vendimia,
hacer vino, vigilar el orujo, las barbacoas...
Jamás olvidaré tu fuerte abrazo
y las lágrimas cuando él se fue.
Jamás olvidaré tenerte a la mesa en nuestra boda,
verte compartir y disfrutar ese día tan bonito
con toda nuestra familia.
Nunca han sido necesarias las palabras
y mira que nos pegamos más de una buena charla,
porque me decías mucho con una mirada,
con esa sonrisa de medio lado.
Me alegra saber que no estabas solo,
que estuvo contigo tu niña,
aunque lo siento en el alma por ella,
porque habrá sido lo más difícil y
duro que ha tenido que ver en su vida.
Seguiré mirando por la ventana hacia la huerta
y cuando mire al cielo a partir de hoy,
miraré también por ti porque
no es un adiós, es un PARA SIEMPRE.
No creo en el cielo,
pero en mi película de ciencia ficción
imagino que te has reunido con él,
que has llegado a su lado
y al de todos tus ángeles y los nuestros,
que a partir de hoy estaréis todos juntos
cuando mire al cielo para coger fuerza y seguir.
Serás como una luz que alumbra mi camino.
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