miércoles, 19 de enero de 2022

Dejarte marchar.

No sé que decir, no sé como empezar,

otra vez volvemos a caer, volvemos a llorar.

La magia surgió, la ilusión creció junto al miedo,

y cuando los miedos se iban aplacando y

la ilusión iba ganando, todo se torció de nuevo,

y por tercera vez la ilusión, la esperanza y los sueños

se esfumaron entre miedo, dolor y sangre.

Ni siquiera había lágrimas, 

solo miedo a no sobrevivir, miedo a dejarte ir.

Ya ha pasado una semana, 7 días de incertidumbre

por saber si todo se recupera bien, 

por saber qué nuevo problema surgió 

para que te tuvieras que ir 15 semanas y 6 días después 

de que comenzara a crecer la ilusión. 

Esta vez él también te pudo oír, te pudo ver 

y sus ojos se llenaron de incredulidad, 

de gozo y sueños que una vez más tenemos que dejar volar.

Hoy tendríamos que ir a verte de nuevo, 

a saber cómo estabas, cuánto crecías, 

pero eso ya no pasará, te tuvimos que dejar marchar 

y el corazón se ha quedado desierto sin saber qué esperar.

¿Lo volveremos a intentar? 

¿Nos cargaremos de nuevo de miedos e incertidumbre 

que puedan pesar más que la ilusión sin saber si podremos abrazar 

y ver crecer o volvamos a perder un trocito de nosotros?

El tiempo lo dirá, ahora hay que recuperar cuerpo y alma 

y dejarte marchar para convertirte en nuestro tercer ángel 

que en el cielo brilla ya con sus hermanis.


#Familiadondelavidacomienzayelamornotermina.

Adiós, mi barco de papel.


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