Pulgar:
Representa la energía de la voluntad y la lógica, al uno mismo.
Trabaja al
unísono con los otros dedos para darle a la mano la fuerza que no tienen los
otros dedos.
Se asocia a
la tristeza y la melancolía.
En las culturas
occidentales, si una persona, levantaba ese dedo y lo ponía hacia arriba,
significaba que aprobaba una acción, pero si lo ponía hacia abajo que
desaprobaba algo.
Negro – Silencio, tristeza,
misterio.
Índice:
Representa
la autoridad y ambición, la necesidad de realzar nuestro ego.
Fue un
símbolo de autoridad y energía, asociado a la dirección y a la ambición.
Se asocia a la tristeza.
Es el dedo más
expresivo de la mano y sirve para mostrar una negativa, para hacer énfasis en
instrucciones imperativas y para señalar cosas, como el camino a seguir.
Verde – Esperanza, crecimiento, equilibrio.
Corazón:
Representa a la
identidad y el materialismo, nuestro papel en la vida.
Simboliza la identidad personal, está asociado
a aquellas cosas que resultan centrales en nuestro mundo.
Se asocia a la alegría de vivir, al sentido de
la vida.
Azul – Salud, libertad, lealtad.
Anular:
Representa la emoción y la creatividad, nuestro
perfil artístico y creativo.
Se asocia al
afecto por su conexión directa al corazón, al amor.
La costumbre de
colocar anillos de boda en el dedo anular está ampliamente constatada
en la Antigua Roma, se habría inspirado en la creencia helénica de que una
vena comunicaba este dedo directamente con el corazón.
Rojo – Fortaleza, valor, amor.
Meñique:
Representa
las relaciones, hacer frente al mundo y a los otros.
Expresa
nuestras actitudes hacia la gente, el sexo y el mundo material.
Se asocia a
la melancolía, la depresión.
En ciertas
culturas se vinculan los dedos meñiques de dos personas que realizan una
promesa.
Violeta – Serenidad, verdad, fantasía.

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